Rig Veda: Himno a la Aurora



1

Ha llegado esta luz, 
la más hermosa de las luces;
ha surgido la aparición esplendorosa,
que se difunde por doquier.
Así como la Aurora es puesta en marcha
para que surja el sol,
así la Noche se ha retirado ante la Aurora.

2

La Blanca ha llegado,
brillante, con su brillante ternero;
la Negra le ha cedido el lugar.
Emparentadas, inmortales,
siguiéndose la una a la otra,
la Noche y la Aurora avanzan,
intercambiando sus colores.

3

Idéntico y sin fin
es el camino de las dos hermanas.
En alternada marcha,
ambas avanzan 
instruidas por los Dioses.
A precisa distancia la una de la otra,
no entran en conflicto,
no se detienen.
La Noche y la Aurora 
tienen idéntico espíritu,
aunque distinto aspecto.

4

Ha aparecido, llena de esplendores,
la que nos trae las alegrías.
Resplandeciente, 
ha abierto para nosotros
de par en par las puertas.
Incitando al universo,
ha puesto al descubierto las riquezas.
La Aurora ha despertado a todos los seres.

5

La generosa Aurora
ha despertado a todos los seres
para que se levante el que yacía,
en pos de su sustento o bien de la riqueza,
para que vean hasta lo lejos
los que nada veían.

6

La Aurora ha despertado a todos los seres,
para que busquen
este el poder, ese la gloria, aquel la grandeza,
para que el otro vaya a sus quehaceres,
para que todos persigan 
sus diversas formas de existencia.

7

La hija del Cielo ha aparecido,
difundiendo sus esplendores.
Es una mujer joven,
Con brillante vestimenta.
Oh, Aurora afortunada,
tú eres la dueña
de lo que es bueno en esta tierra, 
difunde tu luz, hoy día, entre nosotros.

8

Esta Aurora sigue el camino
de las que ya pasaron,
va a la cabeza de las que están viniendo
en sucesión continua,
difundiendo sus esplendores,
haciendo que lo que vive
se ponga en movimiento;
mas no despierta a nadie
del sueño de la muerte.

9

Para los Dioses, oh, Aurora,
has realizado una hermosa obra:
has hecho que el fuego se encendiera;
con el ojo del sol 
iluminaste las tinieblas,
y despertaste a los mortales 
que deben ofrecer el sacrificio.

10

¿Cuánto tiempo permanecerá
entre las que ya brillaron
y las que en el futuro han de brillar?
Con todo corazón
ansía reunirse
con las que ya pasaron;
por su propia voluntad avanza,
esperada por las otras.

11

Pasaron los mortales, 
que vieron a las Auroras del pasado
difundir sus luces.
Esta es la que a nosotros
nos ha sido dado contemplar.
Ya vienen otros hombres
que han de contemplar nuevas Auroras.

12

Oh, Aurora, 
como la mejor de todas,
difunde tu luz hoy entre nosotros,
alejando a nuestros enemigos,
protectora del Orden,
nacida según el Orden,
rica en favores, auspiciosa,
provocando los cantos de alegría,
trayendo contigo la fiesta de los Dioses.

13

Una vez tras otra, sin cesar,
brilló en el pasado la divina Aurora.
Generosa ha brillado hoy
y brillará en los días por venir.
Avanza por su propia voluntad,
inmortal y eternamente joven.

14

En las puertas del Cielo
ha brillado con sus colores.
La Diosa echó de lado
el manto sombrío de la Noche.
La Aurora llega,
despertando a todos los seres,
con sus rojos corceles
en su bien uncido carro.

15

Trae sus fecundos dones
y, atrayendo las miradas,
levanta su esplendorosa señal.
Ha brillado esta Aurora,
la última de las que ya pasaron,
la primera de las que vienen
brillando en sucesión continua.

16

¡Levantaos!
Ha venido a nosotros 
el espíritu de vida;
la tiniebla se ha retirado;
llega la luz.
Cede el camino al sol para que avance.
Hemos alcanzado aquel momento
en que conceden los Dioses
una nueva etapa a nuestra vida.

17

Cual un cochero,
con las riendas de sus palabras
el cantor, que las elogia,
hace surgir a las resplandecientes Auroras.
Oh, Generosa,
brilla para el que te canta.
Otórganos, brillando, 
una vida rica en descendientes.

18

¡Ojalá que el que ofrece el soma obtenga,
en el momento en que los cantos
como el viento se levantan,
las Auroras que brillan para el mortal piadoso,
generosas en vacas,
obsequiadoras de caballos,
que conservan plenos a los hombres!

19

Difunde tu luz, 
que tú eres la madre de los Dioses,
el rostro de Aditi,
el emblema de los sacrificios,
inmensa.
Brilla, haciendo honor a nuestro ruego.
Entre nuestra gente,
haznos ricos en descendencia,
tú que posees todos los bienes.

20

¡Ojalá que Mitra y que Váruna,
Aditi, Sindhu,
la Tierra y el Cielo,
nos den aquella riqueza
bienhechora y espléndida
que las Auroras aportan
para el que ofrece el sacrificio,
para el que es activo
en el servicio de los Dioses!


Rig Veda. Himno a la Aurora (c. 1500 a.C.).

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